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Los grupos de WhatsApp y la Protección de Datos

Los grupos de WhatsApp y la Protección de Datos

 El pasado mes de febrero WhatsApp cumplió 10 años, en este periodo ha conseguido 1500 millones de usuarios en todo el mundo y en España cuenta ya con más de 25 millones.

 Lo cierto es que, desde hace unos años, nuestro modo de comunicarnos ha cambiado gracias a WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería instantánea. Pero no solo ha cambiado la comunicación en nuestro ámbito doméstico, sino que también ha cambiado sustancialmente el modo en que las empresas se comunican con nosotros.

 Desde hace unos años, nos vemos inmersos en grupos de WhatsApp en los que nunca quisimos estar y de los que es complejo salir, no porque técnicamente lo sea (se localiza fácilmente la opción de “Salir del grupo”) sino porque tomar esta decisión puede conllevar conflictos personales en ocasiones. Y no solo eso, sino que nosotros mismos, muchas veces de forma inconsciente, creamos grupos en los que incluimos a otras personas sin que nos preocupe si realmente están de acuerdo o no.

 ¿Es legal incluir a otra persona en un grupo de WhatsApp?

 En el ámbito doméstico, tal como estipula el artículo 2.c) del RGPD, no es requisito previo el consentimiento del titular de la línea, por tratarse de datos utilizados por una persona física en el ámbito personal o doméstico, lo cual no quiere decir que no se trate de una práctica incorrecta.

 Aunque no existe jurisprudencia al respecto, se considera que, a partir de 20 integrantes, el grupo de WhatsApp sale de la esfera doméstica y, por tanto, sí se precisa autorización, especialmente si no existe vínculo alguno entre los participantes.

 Cuando se incluye a una persona en un grupo de estas características se está compartiendo su teléfono y su nombre y algún que otro dato más, sin saber si el titular está de acuerdo o implica incluso algún riesgo para este.

 Hasta hace poco tiempo el interesado lo único que podía hacer era salir del grupo, lo cual implicaba el rechazo de algunos de los participantes que enseguida le tildarían de raro, ya que en nuestro país en los últimos años la privacidad ha pasado claramente a un segundo plano. Sin embargo, hace unas semanas WhatsApp ha habilitado la posibilidad de limitar la inclusión del usuario en grupos, para lo cual debe configurar previamente en Configuración> Cuentas> Privacidad> Grupos>marcando una de estas opciones:

  • Nadie (esta opción impide que te agreguen a un grupo sin una invitación)
  • Mis contactos (solo tus contactos pueden añadirte a un grupo sin invitación)
  • Cualquier persona (cualquier persona puede agregarte a un grupo sin una invitación)

 Lo recomendable es seleccionar una de las dos primeras opciones para proteger nuestra privacidad. Cuando la persona intente agregarnos a un grupo pero no pueda enviará una invitación y existe un plazo de tres días para aceptarla. Una vez transcurrido ese plazo, la invitación caducará.

 En el ámbito empresarial, la respuesta es clara: NO SE PUEDE INCLUIR A NINGÚN USUARIO EN UN GRUPO DE WHATSAPP, en todo caso se le podrá incluir en una lista de difusión siempre y cuando haya otorgado su consentimiento expreso a este respecto. El principio de calidad, recogido en el artículo 5.1 del RGPD, obliga a utilizar los datos recogidos por la empresa para una finalidad explícita, determinada y legítima y estipula que no se tratarán posteriormente para otra finalidad incompatible con aquella, es decir, si la empresa ha informado al cliente en la recogida de sus datos de que estos serán utilizados para facturar su pedido, no podrá utilizarlos para el envío de comunicaciones comerciales por WhatsApp. Sin mencionar que en este supuesto también sería necesario el consentimiento expreso conforme a lo dispuesto por el artículo 21 de la LSSI.

Sin embargo, es necesario mencionar que en los últimos meses parece que la AEPD ha realizado un cambio de criterio en este aspecto, o al menos así lo reflejan dos de sus resoluciones:

 La primera de ellas es la Resolución E/01824/201 en la que se admitía como tratamiento de datos lícito la comunicación con una persona a través de WhatsApp, aun sin tener la autorización expresa de esta persona, estableciendo una similitud entre un SMS y un mensaje de WhatsApp como una situación de naturaleza análoga.

 La segunda, es la Resolución E/09288/2018 en la que se consideraba que el envío por WhatsApp de un mensaje solicitando dinero para una nueva marca, sin contar con el consentimiento del receptor es considerada” una simple prospección empresarial de cortesía, en aras de una posible colaboración “. En este punto parece que el envío de mensajes “publicitarios” por WhatsApp, no tienen la consideración de comunicación comercial y, por tanto, los requisitos del artículo 21 de la LSSI no deberán ser tenidos en cuenta.

 Para muestra un botón, creo que para ilustrar este artículo os gustará ver lo que le ha pasado a Berto con los grupos de WhatsApp

https://www.youtube.com/watch?v=9PDWSYS41qQ&list=RD9PDWSYS41qQ&start_radio=1#t=27

 

 

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